LA SAGA DE LOS RELATOS DE AMOR QUE NOS CAMBIAN
MES DE ENERO 2026
En el relato encontramos que ningún intento de cambiar el
designio de Dios de salvar a la humanidad podrá conseguirlo.
Jesús cumplió la voluntad de derramar su sangre en la cruz
con lo que consiguió vencer a la muerte que ata al hombre a la tierra.
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EL CIELO Y LA TIERRA PASARÁN, PERO MIS PALABRAS JAMÁS PASARÁN
En el huerto del Edén, cuando el diablo le dijo a Eva "no morirás". El diablo usó algo de sí mismo; de su experiencia para denotar algo que sucedía consigo mismo. Estaba hablando de él porque es padre de mentira; cuando habla solo mentira hay. Con lo que: el diablo moría tras su exilio del cielo. La mentira o el engaño está enraizado en su ser enteramente. Él mismo experimenta y experimentará la muerte por siempre pese a haber sido un ángel que estuvo con el Padre en el cielo.
Al pecar el diablo se condenó, el Padre lo destituyó del cielo. El arcángel Miguel y los ángeles de Dios vencieron a Lucifer y a quienes él engañó. Fueron confinados a su exilio en la tierra. Todo lo que el Padre hizo para reencaminarlo no tuvo respuesta en él. No obedeció y dejó de ser el ángel de luz para ser en adelante el demonio.
Los ángeles son eternos, pero al dejar el cielo experimentan la muerte de forma eterna. No es un ciclo de vida como el humano; no tienen descendencia; aunque se replican como espíritus inmundos no se considera que vayan a procrear hijos. Solo es así en nosotros los hombres.
No obstante, la corrupción de los ángeles hizo que se unieran y tuvieran relaciones sexuales con las hijas de los hombres en la tierra. Con ello se generó una generación perversa y diabólica; sus hijos fueron los gigantes Nefilim. Y vean que los hijos de la unión con las mujeres fueron a ser hombres que vivieron en la tierra. Todo hombre tiene el espíritu que da la vida.
Antes de adentrarnos en lo enraizado del mal en la humanidad es necesario entender los hechos que enmarcan nuestra historia: la llegada de Jesús, la venida de su reino, el fin del mal y la condenación del demonio. Finalmente, La llegada de un mundo nuevo.
En el huerto del Edén no debió estar el diablo, por lo que utilizó a la serpiente para tentar a Eva. El maligno es la serpiente tras despojarla de la naturaleza que Dios le dio, y cayó gran maldición sobre ésta. Por este hecho, la maldijo de entre todos los animales. El diablo no podía entrar en aquel lugar, estaba impedido de tener parte allí. El huerto del Edén era como el cielo en la tierra. Adán y Eva completarían la misión del cual habían sido llevados allí, llegar al fruto del árbol de la vida y no al que tomaron y por el que se condenaron, el fruto del conocimiento del bien y del mal.
Y si enmarcaba el cielo que es de donde salió Lucifer y tras salir convertirse en el demonio. No había más lugar para él; por lo que se hizo del engaño para acechar y engañar al hombre. Es como obra en la actualidad y lo hará porque es la única forma que tiene para tener parte en la vida del hombre.
De este lugar no hubo más para él, tampoco para sus ángeles y fue echado de allí. Pudo conseguir entrar a través de la serpiente y es como hoy se acerca al hombre y luego acusarlo.
Nuestra dimensión o nuestra naturaleza terrenal impide llegar a la dimensión divina-espiritual. Por espíritu se entiende la misión para nuestra existencia. Lucifer debía de convertirse en el lucero de la mañana, pero quien tomará este designio tras su caída será Jesús. El nuevo destino del demonio es el infierno. A Jesús se le nombra también como la serpiente de bronce que debía ser levantada en el desierto para que quienes lo vean queden curados de la mordedura de las serpientes; esto en el tiempo en que los israelitas, el pueblo de Dios, estaba en el desierto rumbo a la tierra prometida.
El designio completo y perfecto de Dios para redimir al hombre también indicaba necesariamente que Jesús tenía que morir sacrificado por nuestros pecados.
La resurrección es el designio de una nueva naturaleza para el hombre; un pacto de amor extremo a favor de nosotros. El hombre en el huerto del Edén tenía que llegar al fruto del árbol de la vida; necesariamente tenía que ser a través de Jesús. Hoy lo vemos claramente y nos da las fuerzas para atravesar lo desértico de nuestra vida.
El lucero de la mañana como la serpiente de bronce debía levantarse en la asta para el pueblo de Israel. Jesús sin dejar de ser la luz encarnada nos hace completos y justificados para llegar a cumplir los designios de Dios.
Las dimensiones en el hombre; como la dimensión terrenal y la dimensión divina-espiritual también puede deducirse como conocimiento en uno y sin conocimiento en el otro. Que también puede verse como el tiempo para Dios es distinto en Dios a la de los hombres.
Por ejemplo, si uno tiene el conocimiento de la rueda estará por sobre quien no tiene este conocimiento. Digamos que la dimensión de quien la utiliza llevará más rápido a completar algo en comparación de los que no la utilizan. Eso es el tiempo de Dios diferente al de los hombres; una dimensión para Él y otra para nosotros. Igualmente, quienes consiguieron desarrollar algo nuevo pueden desplazarse mejor por quienes no la desarrollaron. Uno camina en una dimensión distinta del otro. Ahora, en referencia con Dios; aquél que consigue lo mismo sin el conocimiento y sin la dimensión mejor está por encima y es superior. Tiene un valor diferente y no se puede comparar sensorialmente el resultado igual que consiguen ambos. Es necesario que se complete la voluntad de Dios por el hombre más ínfimo porque aquél es el más grande en el reino de los cielos.
La dimensión espiritual de Jesús como hombre completó a la humanidad; y es la que recibimos tras 50 días de su muerte y resurrección. Pentecostés es importante porque lo que vivió Jesús hoy vive en el hombre. El Espíritu Santo fue entregado a sus discípulos. Hoy nos enmarca a nosotros la iglesia en la tierra; el cuerpo de Cristo con todos sus miembros y Él a la cabeza.
Es el Espíritu Santo que siempre estuvo con el hombre y somos completos con Jesús como hombre y Dios verdadero en medio nuestro. Siempre estará hasta el final de nuestras vidas. Igualmente, en la vida venidera que es el reino de los cielos.
Verán, somos el fruto del engaño y aunque se dio como algo circunstancial; eso no nos quita la culpa. Fue algo efímero pero que condenó a toda la generación humana. Es decir, no puedes engañar o ser engañado y luego percibir ser el mismo o continuar simplemente. Y con el conocimiento del bien y el mal no volvemos a tener el designio original y ser completos.
Se puede ser más preciso, el hombre no habría tomado el fruto del conocimiento del bien y del mal si no había engaño; pero al haber uno prosiguió lo otro. El desarreglo no puede ser compuesto por nosotros ¿O sí? Si tan solo tomáramos a Jesús viviendo en nosotros para que Él viva por nosotros en adelante.
Pero preferimos tener el peso asfixiante de una vida en este mundo; el pecado prolifera y no dejamos que la gracia revista nuestros actos. Ese peso no tenía que ser llevado por el hombre. Dios cargaría con el conocimiento del bien y del mal para siempre al tomar el fruto del árbol de la vida y que hoy es Jesús.
Es lo que Jesús nos menciona en cada cosa que hacemos. "No envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él". Te está diciendo que el pecado está arraigado en el hombre; se consciente de tus pecados que Él cargará con aquellas culpas, tú continúa y la fe se verá en que tus obras serán conforme a la voluntad del Señor.
En otras palabras "no luches por conseguir liberarte del pecado sin Mí que no podrás, deja que ese peso lo lleve yo —Jesús— para que tu fe refleje la voluntad que Dios puso en ti como fue el deseo original en el principio".
El hombre podría caer y se levantaría porque Dios permanecería con él siempre. Pero hoy nos tenemos que levantar de las caídas con el enorme peso del conocimiento del bien y del mal. Es un peso demasiado grande y que Dios intenta llevarlo por ti.
«Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.»
La dimensión espiritual no es que debas percibirlo sensorialmente, es una dimensión dada a los hombres a través de Dios y a través de a quienes nos envía en su nombre. Es a través de las escrituras para que puedas cogerte y andar de forma correcta en la vida.
Esta dimensión es perfeccionada por Dios, la debilidad en el hombre es coherencia con lo escrito. Si no la reconoces estás siendo incoherente con el lenguaje de Dios y ese lenguaje está en ti desde el principio y estará contigo hasta el final y hasta el final de las civilizaciones. Ese lenguaje es el Espíritu Santo que obra en cada hombre pese a negarlo o desconocerlo. Nos fue dado junto a la vida.
Dios sopló en la nariz del hombre y la vida entró en él.
Nunca te lo podéis arrebatar porque está contigo y conviene que sea así para que no vayas a ir al lugar de fuego que es donde el diablo quiere llevarte. Por eso Jesús indicó: «Todo pecado y blasfemia contra el Padre y el Hijo les será perdonado; pero a aquel —el demonio y sus ángeles— que peca contra el Espíritu Santo no tendrá perdón.»
Entonces quien tiene claro su dimensión divina o espiritual consigo no puede ser el mismo de antes. No irá profiriendo males y desdichas o echándose a perder así mismo porque eso atenta contra su propia existencia. El lenguaje del que fuimos hechos es el mismo que se compone Dios y llegará a establecerse en el mundo entero. Por lo que cuando la palabra de Dios llegue a todo el mundo será el fin.
Miremos que Dios tiene tres personas consigo, pero imaginemos que solo dos personas, el Padre y el Hijo fueran, dejan aparte el Espíritu Santo. Sucedería que Dios seguiría con lo suyo que es como muchos conciben a Dios. ¿Por qué estaría empeñándose en seres tan insignificantes como nosotros?, y ¿Por qué tendría que ocuparse de las cosas que hacemos? Entonces el Espíritu Santo que es libertad para ti, es la misión de Dios, es como si fuera libertad para uno y misión para otro. No neguemos que nos ata y libera. Es como no dejarnos llevar por lo que se nos atraviesa por la mente sin Dios eligiendo lo que tienes en la mente. Simplemente la misión de Dios también está en ti, aunque no lo quieras reconocer.
Y pareciera ser de condenación, mas no es así. Se pondrá fin al mundo tal como lo percibimos sensorialmente. Nada puede tocar la dimensión espiritual con nosotros. Puede llegarnos la muerte o puede llegar la ruina material. Pero el tesoro espiritual que poseemos no puede ser tocado por el hollín, ni la polilla lo carcome. Ese tesoro del que nos habló Jesús es el lenguaje con que te relacionas con tu hermano y haces uso en la oración o plegaria que conforma tus días. Es tener a Jesús sanando y de manifiesto en cada instante.
Eso es lo que quiere que recuperes para que todo lo demás deje de tener demasiada importancia y que se hace de forma desmesurada. Es el control que ahora llega de Dios a nosotros mismos, el espíritu de dominio propio que te conduce a tener la importancia de quienes están cerca de ti y que muchas veces dejas de darle por el trabajo, por el deleite o por considerar tener más.
Algunos dicen que no oran, que la oración no es con ellos. Pero si percibes las palabras con que te defines a ti mismo verás una plegaria en ti. No hace falta que lo hagas de la forma que otros la hacen; basta reflexionar tus acciones para que te encuentres cada vez más cerca de Dios al modo de hacerlo como en oración.
Ahora, para que el diablo pueda entrar en el huerto del Edén tuvo que quebrar algún lenguaje; tuvo que traspasar alguna barrera infranqueable para los hombres. Tuvo que corromper la fibra más sensible para que consiguiera corromper toda la creación.
Pues bien, esa barrera pudo ser la barrera del tiempo, sin duda que en el cielo se manifestaba la voluntad plena de Dios para con los hombres. Lucifer sabía que la vida eterna llegaría para el hombre a través de la manifestación de la luz. Aquel día que la luz se encarnó, él deseaba ser el vaso que la contenga. Ante la mirada de todos los ángeles el hijo de Dios se encarnó.
Esto llenó de estupor a Lucifer quien creía que ese designio le sería dado por todo lo que se manifestaba en Dios y entre los ángeles. La admiración que tenía y su cercanía para con el Creador lo colocaban como digno de poseer la misión de guiar a los hombres a su salvación.
Incluso él se refirió hacia los hombres tras la encarnación de la luz. Sabía de la sublevación del hombre para con su Creador y su redención que tendría que hacer el Padre por amor a ellos.
El hijo de Dios recibió el designio de encarnar la luz. Ante sus ojos ocurrió la encarnación de la luz y fue como el Padre le indicó "Será una prueba muy grande, prepárate porque los vientos serán muy fuertes. Es la prueba que deberás de pasar".
Y hoy nos vemos como él, reclamando la vida que tenemos y de las injusticias que somos objeto entre los hombres. Pensamos que obtendremos la connotación por nosotros y por los demás y nunca reparamos en ver la obra de Dios en nosotros. Quitamos a Dios de todo cuanto ocurre y si lo colocamos es para culparlo. Nos hemos hechos hijos del demonio y no reparamos en darle el lugar que debería tener.
Pensamos que el dolor no conduce a nada, pero vemos a Jesús en el dolor del sacrificio sin decir nada y sin reclamar algo. Acepta su designio como un cordero va al matadero sin expresar mayor pesar. Tiene claro que cuando se hubo encarnado la luz en el cielo le significaba pasar esto en la tierra.
No condenó a nadie por lo que le hicieron; se llevó hasta el último pecado de los hombres porque es la voluntad de su Padre. El conocimiento del bien y del mal imposible de cargar por nosotros nos condenaría.
Todos sus discípulos pasaron la persecución por el testimonio de su resurrección, murieron por defender la verdad. Con el Espíritu Santo en ellos se les otorgó la valentía para enfrentar la hipocresía de los grupos de poder y de la opresión de la que era objeto el pueblo judío y de Israel.
No callaron, tuvieron el coraje para llevar el mensaje de vida que está en Jesús.
Entre las dimensiones aparentemente no hay barreras, pero si un hombre como yo o un hombre en el tiempo de Jesús se acercaba a él no se notaría mayor diferencia. La diferencia entre uno y otro no es perceptible sensorialmente.
Y no es fácil de deducir que la dimensión que tiene Jesús en la historia de la humanidad es de nivel Dios por sobre todo hombre.
Sin embargo, Jesús menciona que por Él somos devueltos a nuestro designio original de ser hijos de Dios. Por Él somos como un nuevo hombre que se despoja del hombre viejo. Así que, al aceptar su relevancia en nuestra vida entre humanos, Él, como tú y yo se entendería la naturaleza de Hijo que tenemos. Sin Él, no se llegaría a ser el hombre nuevo o tener intacto el designio original de hijo de Dios para tomar el fruto del árbol de la vida o tener parte en la vida eterna.
El diablo rompió la barrera dimensional del tiempo. Reconoció la rebelión del hombre para con su creador antes que lo hubo creado; supuso no ser necesaria su redención. Y es claro notar que no estaba preparado en lo mínimo para seguir siendo el lucero de la mañana ni allí, ni hoy, ni nunca. Y supo que al entrar el pecado la creación en el huerto del Edén se corrompería al hombre, también la creación. Incluso para salvar a los hombres Dios debía de quebrantar la ley o el lenguaje del que hubo hecho al hombre. Y verán que esa mentira vive hoy en nosotros actualmente.
Ahora, el hombre no siempre estuvo en el huerto del Edén. Primero colocó al hombre y a la mujer en la tierra donde aún no la labraban pues la humedad que salía de la tierra hacía que los árboles dieran fruto de los que el hombre comía. Fue en el huerto del Edén donde se les indicó labrar la tierra. Y si allí y no en el huerto habría ocurrido la tentación y el pecado ¿Significaba ser lo mismo?; no, no habría tenido la relevancia de condenación de la que se tuvo en el huerto del Edén.
Al parecer Dios puso al hombre en la tierra primero, pero utilizó su potestad del tiempo para que aquel paso se redimiese con el trabajo que harían en el huerto del Edén. Pudo ese primer tiempo en la tierra significar una estadía que dejó los restos arqueológicos y hallazgos paleontológicos que hoy tenemos. Restos o vestigios de los primeros hombres y que el diablo pudo utilizar para justificar o quebrantar el lenguaje que tiene nuestra existencia y la creación.
En el huerto estaban los dos árboles el del fruto del conocimiento del bien y del mal y del árbol del fruto de la vida. Y eso lo cambia todo. En el huerto tenían un designio no expresado por Dios, pero dado. Aunque los tenían ante sus ojos y sensorialmente allí; ellos no repararon en darle la connotación oportuna.
Esto llevó a actuar al demonio que al ver al hombre con un conocimiento incipiente y sin mayor llamado a realizar un designio tan importante dar paso a la tentación.
Pues bien, qué pasaría si uno entiende la voluntad de Dios, la cumple, la respeta, ama a su prójimo y hace lo necesario para vivir en paz. No injuria, no vocifera, no atenta contra nadie.
Esto sucede con estos seres que vienen y que nos visitan en formas poco claras y sin mayor violencia. No nos dañan o no buscan arrebatar algo, no nos quitan algo importante y no necesitan maniatarnos para hacerlo. Son seres que aparentemente están prohibidos de atacarnos o de generar intencionadamente algo contra nosotros, contra nuestra cultura y contra nuestros gobiernos.
Los llamamos extraterrestres o seres grises, alienígenas y cosas así. Algunos han tenido contacto, fueron llevados por ellos en sus naves, fueron devueltos. Se tiene evidencia de lo que hicieron en los campos de cultivo, dejaron mensajes que no entendemos.
Lo cierto es que hubo ángeles que tuvieron hijos con las mujeres de los hombres, se corrompieron y rompieron leyes divinas y que Dios advertía en Lucifer. Lucifer utilizaba su tiempo en conocimientos que no le eran agradables a Dios pues lo relegaba a Él. Por lo que pospuso el día de la encarnación de la luz varias veces. Esperó a que él dejara su conducta de seguir en los caminos equivocados, de que se recompusiera y pasase la prueba de la encarnación de la luz en el hijo de Dios. Pero él le mentía y le decía que le obedecería y que se estaba preparando para la prueba.
No buscaba recomponer su conducta, no pasó la prueba y hoy es el demonio que atenta contra el espíritu de Dios dado a los hombres.
Y aquellos seres que nacieron de la unión de los ángeles y las hijas de los hombres tenían un espíritu. Aquel espíritu pudo ser para lograr alcanzar el grado de evolución de aquellos seres extraterrestres. Pudieron hacer todo en cuanto a su redención excepto aceptar a Jesús como su salvador.
En algunos videos que pudieron encontrarse de aquellos seres y que lograron hablar con humanos revelan que son hombres como nosotros solo que en una dimensión distinta. Si recordamos aquellos ángeles caídos que tuvieron hijos con las mujeres fueron a ser gigantes Nefilim, de mayor estatura y en la biblia se menciona que el diluvio sirvió para eliminar la maldad de aquellos seres, darles fin. Pues aquellos seres de algún modo tuvieron un espíritu como el de los hombres. Para ellos también Jesús vendría a ser su salvador.
Un ser de ellos que está agonizante indicó que es un ser humano en una dimensión superior, si bien el diluvio contuvo la proliferación de la maldad de aquellos posterior al diluvio se nombraron a seres gigantes. Al parecer no se extinguieron del todo o su espíritu de algún modo perdura entre los hombres como fue que estuvieron en la tierra antes.
Pudo ser que aquellos seres tienen una generación superior al hombre o contener algo más avanzado por lo tanto tener algo que ver con aquellos seres de apariencia gris, de cuerpo pequeño y de cabeza grande en comparación con el hombre. Convertirse en una raza que pudo desarrollarse fuera de la tierra por disponer de información más allá del conocimiento humano.
Poblar lugares alejados del universo y lo que es verdaderamente inquietante que al igual que Lucifer, que fue un ángel, poder sobrepasar las barreras entre dimensiones.
Lo preciso es que el tiempo que es una barrera que se pudo romper para hallar al diablo en el huerto del Edén. Pudo caer en manos de aquellos seres gigantes Nefilim que son los hijos de las mujeres que tuvieron relaciones sexuales con ángeles caídos.
Pero Dios que es principio y fin; dispuso un solo relato y no hay nada mayor a su lenguaje. Así que todo lo demás está supeditado al de Él. Aquellos seres pudieron modificar hechos históricos, hallazgos científicos, adelantos tecnológicos y seguir consiguiendo el mismo lenguaje que se compone la creación y llegar al mismo destino del que Dios dispuso. Así como el Padre consigue posponer el día; no significa que todo se vaya a cumplir.
Jesús dijo
«Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Todas las escrituras no dejarán de cumplirse, ni una pequeña coma de la ley se pasará por alto.»
Y ellos enterados de la superinteligencia quieren como muchos hombres remplazarla para conseguir ser ellos como Dios. Escribir un destino diferente de ellos sin pasar por Jesucristo. Quizás la idea de sufrir, perdonar, humillarse, alabar, declarar honor y gloria a Dios no se concibe. Pero cansados de intentar mueren y tienen el mismo destino del hombre que no tiene a Dios, la muerte.
En el libro apócrifo de Enoc se menciona que aquellos ángeles caídos tenían muchos conocimientos y que lo vertieron sobre la humanidad y que no debieron hacerlo.
Con este conocimiento y Dios con el pacto de salvación para el hombre significaron una barrera para seguir desarrollándose como cultura. Pues son humanos como lo mencionó uno de ellos, el agonizante que se describió líneas arriba.
Aún ellos no consiguen algo diferente a la voluntad de Dios. Y todo designio de Dios se cumple; no tiene caso dañarnos o darnos algo porque finalmente el destino solamente está en Dios. Aunque siguen viajando no solo entre dimensiones planetarias y estelares; también en las dimensiones del tiempo por el conocimiento desarrollado en función de su procedencia. Nunca se redimen a pesar de quitar hechos o colocar otros. Es que en realidad el huerto del Edén está custodiado y nadie puede tomar del fruto del árbol de la vida sin tener a Jesucristo consigo.
Imposibles de ser redimidos buscaron tener civilizaciones avanzadas y no les da otra identidad. Solo el hecho de ser hijo de Dios lleva a Él, para eso se debe hacer su voluntad. La misericordia nos hace como Él y su perdón es dado por él para dárnoslo mutuamente. No se consigue de ninguna otra forma. El diablo confió en sí mismo y terminó siendo el demonio. Aquellos seres podrían experimentar el mismo destino si no aceptan a Jesús como su salvador.
Cuando entiendan que no se puede hacer nada frente a la sabiduría de Dios comprenderán el lenguaje de amor con el que fueron hechos. Cuando quisieron revertir su historia se toparon con que por ese camino se topaban con el mismo principio. El Santo Espíritu que da la vida que custodia la voluntad del Padre. Y nuevamente en el principio tenían que enfrentarse a desarrollarse dentro del mismo destino nuevamente. Como si fuesen a contemplar los mismos resultados tras mover hechos históricos o los hechos no importasen que tan significativo pudiesen ser siempre resultaban en que el único camino es Jesús.
Aquel ser gris agonizante indicó claramente que la barrera para que los hombres consiguieran su desarrollo es la política y la religión. Pero llamó poderosamente la atención que indicase que buscaban reemplazar esa inteligencia superior. Como que por un camino distinto buscan su salvación saltándose a Jesús. Del anticristo que se le conoce en las escrituras, se sabe que negará todo de Dios. Lo negará y buscará hacerse pasar por Dios.
Fue como si quisieran indicar que desean reemplazar a Dios por aquel hombre que tendrá el poder del dragón, la bestia. Aquel anticristo se opone a todo lo de Dios. Se sentará en el trono para hacerse pasar por Dios.
De algún modo para ellos esta superinteligencia no puede ser alterada. Por ello buscan remplazarla. Aún con su sofisticado conocimiento no pudieron; generaciones de ellos viéndose derrotados por la sabiduría de Dios.
Es decir, cada vez que trataron de hacer algo para revertir los hechos de la salvación en el fin por la venida de Jesús les era insuficiente. Ellos no rinden adoración al verdadero Dios, mueren sin conseguirlo y pueden pasar generación de generaciones sin dar con el resultado deseado.
En vista a ello ya no alteran nada de lo que pasa en nuestro mundo. Porque si lo hicieron y mucho de lo acontecido tuvieron parte ellos como que el diablo manipuló el principio entrometiéndose en el jardín del Edén y no consiguió detener al hijo de Dios entregándose en la cruz por nuestra salvación.
Ahora, para ellos no tiene caso buscar algo entre nosotros o revertir algo puesto que nuestra salvación al ser algo inmaterial no la hallarán en este mundo. Y si desean hacer algo contra nosotros están yendo contra ellos puesto que de algún modo su espíritu es similar al tener parte de hombre.
Aunque el demonio engañe nuestro espíritu; solo acrecienta su condena para ser echado al lago de fuego. Aquellos seres grises podrían desconocer a Lucifer, así como a Dios. Pero el hecho de no tomar sus actos con referencia a lo que está escrito en la biblia solo hacen dar mayor relevancia a lo escrito porque todo se cumple según los designios de Dios. Solo consiguen dar mayor validez a las palabras de Jesús.
«Aprendan de la higuera esta lección: Tan pronto como se ponen tiernas sus ramas y brotan sus hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Igualmente, cuando vean todas estas cosas, sepan que el tiempo está cerca, a las puertas. Les aseguro que no pasará esta generación hasta que todas estas cosas sucedan. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán.»
Así que si piensan que cuando el mundo tambalea y los gobiernos se declaran la guerra o hay rumores de ataques bélicos sepamos que son los días que tanto esperábamos. Dejaremos de ver al mundo tal como lo vemos sensorialmente porque dejará de ser así. Es el día en que estaremos abiertos al nivel de consciencia que Dios tiene. El día que todo esto pasará.
El hombre comprenderá que nada se halla en el mundo material y que todo lo que creíamos nos lo impusieron nuestras culturas, nuestro sistema de creencias para borrar nuestra verdadera identidad espiritual, la de ser hijos de Dios.
Por ello debe erigirse un cielo nuevo y una nueva tierra. Esto solo se consigue con la palabra de Dios en todos los lugares. En colocar a Dios en lo más alto y rendirle la adoración y gloria como debió ser desde el principio. Nuestros gobernantes estultos por conservar su poder y su lugar por los poderes que gobiernan este mundo dejaron que se marchase la verdad en sus habitantes.
Cuando todo esto se haya cumplido
«Por Mí mismo he jurado, ha salido de Mi boca en justicia una palabra que no será revocada: Que ante Mí se doblará toda rodilla, y toda lengua jurará lealtad.»
«Para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre».
Dios no quitará a ninguno lo que le corresponde; se uno de los que aceptan su voluntad hoy. Podría significar más de lo que muchos hacen ya. No tengas miedo de la justicia de Dios. Él hará justicia a todos los que en Él creen en espíritu y en verdad.
Oremos:
¡Oh, Señor! que alivianas los corazones afligidos y escuchas a los que te imploran. Queremos recibir tu justicia divina y ella es el llegar a la eternidad que nos has prometido junto a ti y a tu hijo. No tenemos miedo de los hombres, sino a ti porque tu ira la tienen quienes no creen en ti, ni hacen lo que Tú pides. Nos acercamos en oración para rendirte el honor y la gloria que te corresponde. Siempre nos has visto como la niña de tus ojos. Impulsa nuestros anhelos y fortalece nuestros deseos que van conforme a tu voluntad. Te damos gracias por enviarnos a tu hijo único y porque nos ha redimido con su sangre en la cruz. Ponemos todo de nosotros a tu disposición. Te lo pedimos en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
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