En el relato se encontrará que, el diablo imita la luz que solo Dios nos puede brindar. Que no hay nadie como Dios y jamás alguien podrá suplir la paz que proviene de las palabras de los labios de Dios.
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LA LÓGICA DEL DIABLO
Se sabe que Dios está por sobre la ciencia, estudio y talento. Los adelantos científicos, tecnológicos incluso ideológicos llegan porque el principio de la sabiduría es el temor de Dios. Dios permite que lleguen a nosotros y solo los hombres podremos darle el uso correcto.
Desde el inicio de los tiempos cada adelanto, aun sea de pensamiento traía un desafío para el hombre y siempre el hombre supo ponerlo a su servicio. Conquistó nuevos espacios por sobre el reto que supuso adaptarse al cambio. Antes, fue el fuego, posteriormente la rueda, continuando la pólvora, luego se conquistó el cielo con los vuelos del aeroplano. Entre cada uno de ellos hubieron un sinnúmero de adelantos más. En suma, cada día supone un desafío; tomémoslo así.
Cada uno de los desafíos nos trajeron un conjunto de actitudes con las que lidiar. No son en lo absoluto algo que tengamos que desechar. La música, la televisión, los aparatos eléctricos y electrónicos de casa, el teléfono celular; todos suponen un reto al cual tenemos que enfrentar sin tener que condenar.
La lógica tras cada adelanto supuso un cambio en nosotros. A algunos les supuso la ruina por la que tuvieron que reinventarse sin tener ya nada. El hombre ha sido dotado de lo necesario para sobreponerse porque simplemente sostiene dentro suyo la parte social-emocional dirigida a lo alto, a Dios.
Desde el principio, el hombre tenía lo necesario para con o sin cosas surcar el camino de la vida y es así como se ha llegado hasta nuestros días.
Y si hablamos de lógica; la cibernética trae consigo su lenguaje. Una lógica enfocada para el hombre y por el hombre. Cada adelanto en esta era fue como su antecesor; resolver un problema para el hombre.
Esa lógica es cambiante, evoluciona, pero conserva el mismo principio por la que siempre permanece y sin embargo cada una solo resuelve algo en el plano terrenal.
La biblia que data al hombre desde el principio. Coteja al hombre en cada una de las situaciones; resuelve cada situación antes, hoy y siempre porque Dios es ayer, hoy y siempre. El lenguaje del hombre es el mismo, ha podido mantenerse intacto, no se ha perdido, nos es intrínseco Dios y el hombre, el vínculo Creador–creado que es el espíritu. Nos lo revela Jesús, el verbo encarnado.
Sin embargo, hemos de entender que las cosas de la tierra; para la tierra son y las cosas del cielo para el cielo son.
En el libro de Enoc cuenta que Lucifer y sus huestes se rebelaron, pero cayeron derrotados por los ángeles de Dios. Si se quiere contrastar con la biblia. En la biblia, se indica que dichas huestes del mal —Lucifer convertido en el diablo y que engañó a un tercio de los ángeles para su rebelión— fueron a parar a la tierra porque no hubo más lugar en el cielo.
Lucifer preparó a sus huestes —los ángeles malignos— para su rebelión frente a Dios. Para ello corrompieron el lenguaje intrínseco con el que se les creó. Posteriormente lo vertió en nosotros, los hombres. He aquí su corrupción, un ser celestial tiene parte lógica–racional y también emocional–social; se deshicieron de la última para solo conservar la parte lógica–racional y la supieron dotar de una perfecta secuencialidad.
El diablo evidencia una correcta secuencia; en él no se halla algo que no tenga sentido o se muestre ilógico. Es consecuente, se dirige como cuando en un mal clima cae un rayo. Es decir, al imitar la luz y no llegar a serlo se descompone en aquella forma.
La luz se propaga en línea recta y a la vez en todas las direcciones. Si solo vemos la propagación de la luz en una de las direcciones, aquel rayo de luz se impulsará desde la fuente hasta el infinito. Y para llegar al infinito solo Dios lo lograría pues es el único con esa cualidad.
Los ángeles de Dios se dotaron de infinito en el cielo; fue a través de la encarnación de la luz; Jesús, el hijo de Dios. El diablo es la imitación; en su intención de ser la luz se desfiguró. Hoy percibimos claramente un rayo en una lluvia tormentosa que se desconfigura por completo al llegar a la tierra. Es la desfiguración por su intento de tomar el lugar de Dios. Hoy el diablo es un espanto. En el cielo estaba designado a ser el portador de la luz, su caída fue de enormes proporciones.
En la tierra, Jesús es la palabra o el verbo encarnado. En el reino de los cielos es la luz encarnada. Todo lo que se lleva a la luz deja de lado las tinieblas en que se encontraba.
Siendo así, el diablo, solo conserva la parte lógica. ¿Y cuál es su lógica?
Es la misma lógica de nosotros los hombres pues no se deshicieron de ella. Es como que de casa salimos a trabajar, para ello tomamos desayuno, luego tomamos el coche o el transporte público, nos desenvolvemos las horas que requiera para cumplir con la obligación. Y no hay nada incorrecto aparentemente.
Sin embargo, con solo aquella lógica se nos sepulta indudablemente a la parte terrenal. No hay algo trascendental en aquello. Se pierde la esencia con que Dios nos creó.
Este conjunto de situaciones dadas a lo material y terrenal Dios condena; es tener un comportamiento de gentil porque no lo tienen a Él por su Dios. Obtener lo necesario para comer y vestir sin trascender hasta llegar al final de sus días. Por eso vuelven al polvo del que fueron hechos.
Hay mucha verdad en lo que se dice “el diablo no tiene sentido del humor” y es que carece de emociones. En su afán desmesurado de asirse de algo del cielo que perdió, él y sus ángeles; llevan un camino errático. Sin la naturaleza original de la que se deshicieron van en la búsqueda del hombre. El hombre tiene emociones; son su único camino para subsistir. Dios no condena al hombre en ningún sentido. Condena la parte corrupta de él y que no puede dominar. Jesús mismo lo reconoce al decir: “Bueno solo hay uno, el Padre” y para heredar el reino de los cielos tuvo que morir sacrificado en la cruz. Jesús nuestro Señor es el único camino para dejar la parte corrupta que nos condena.
El diablo al verternos un conocimiento corrupto nos heredó la naturaleza de pecado; la misma desencadena en la muerte.
El diablo miente, engaña, roba y asesina para obtener sus propósitos y todo lo hace con una perfecta y consecuente lógica. Cada paso secuencial carente de emoción nos despoja del espíritu y es así como nos llega la muerte.
Jesús relató de aquel señor rico que se vestía de púrpura. Ofrecía banquetes todos los días. Cuando murió vio a Lázaro desde el lugar de tormento en que se hallaba. Hizo una petición; que permitieran a Lázaro que moje su dedo y se le acerque para refrescarle la lengua. Tal cual serpiente indicándole a Eva “Con qué eso te ha dicho Dios… no, no morirás”.
Allí se ve toda la lógica del diablo. Una concatenación correcta secuencial y lógica.
Aparenta que da la oportunidad de hacer algo bueno a Lázaro, ahora consolado al otro lado, lleno del amor que no obtuvo en la tierra. Seguro que Lázaro no escuchó el pedido del rico porque habría corrido a hacerlo. El rico aparenta tener la parte emocional pues vio perfectamente a Lázaro en sus días en la tierra y es como él está ahora en el infierno. Muy conmovedor, una lógica irrefutable. Nadie podría contra ella, solo Abraham.
Abraham le explica quizás como Eva lo quiso hacer en el huerto del Edén de que no debería acercarse al árbol por ninguna circunstancia porque moriría. En estas otras circunstancias, ya está en el lugar del que no podrá salir nunca. Abraham le dice: “No está permitido que alguien desde acá vaya para allá; ni del lugar tuyo hacia el mío”. Y continúa, “además entre el lugar tuyo y el nuestro hay un abismo imposible de atravesar”.
Dado que Abraham respondió con lógica a la petición; el diablo continuará. Quizás como a Eva le dijo “se te abrirán los ojos y serás como Dios”. Entonces, aquel rico como la serpiente a Eva le dice “deja que regrese a avisar a mis hermanos y no lleguen a este lugar de tormento”. Y aquí está probada la fe en Dios de Abraham quien ahora responde en términos espirituales. Abraham le indica: “Tus hermanos tienen las escrituras, a los hombres de Dios y a los profetas; eso es suficiente para que se salven”. Pero el diablo solo quiere obtener la condena del hombre, sin eso no se dará por satisfecho, argumentará: “No, si regreso ellos me creerán”. Abraham lleno del espíritu sentencia: “Si no creen las escrituras, ni a los hombres de Dios y tampoco a los profetas; no creerán incluso si un muerto resucitase”.
El espíritu de Dios es evidente en Abraham porque ni carne, ni sangre se lo ha rebelado.
El diablo persiste en su rebelión, dado el lenguaje corrupto consigo tras caer del cielo. Solo subsiste a través de que cobre asidero en el hombre. En tanto, acusa al hombre día y noche ante Dios… ¿Cómo es eso posible?
La lógica va en que, si el humano pecó como él, no debe obtener salvación pues lo decretado por Dios Padre es incorruptible. Se debe cumplir por todos y si no, debe haber condena. En su carencia de emociones no puede percibir el carácter de Dios, para él son todo leyes, decretos, mandamientos, designios, capítulos con versículos, etc.
El hombre ha sido rescatado del lugar del destierro por Jesús. El amor en extremo de Jesús pudo contra la lógica en extremo del diablo.
«El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz… No hay ley que condene estas cosas.»
El diablo ya no puede percibir a Dios. Puede reconocerlo por las palabras —conserva la parte lógica—, pero apartado del cielo ya no lo encontrará nunca. Tampoco Dios a él
«Ya no hablaré mucho con vosotros, porque viene el príncipe de este mundo; mas él no tiene nada en mí.»
Estas palabras son de Jesús. En este pasaje bíblico, el príncipe de este mundo es el señor rico realmente. Percatémonos que en el relato del señor rico y Lázaro; aquel rico no habla con Dios para pedir que Lázaro sea enviado a refrescarle la lengua. La petición va dirigida hacia Abraham. Dios no tiene ya nada con él.
El diablo cuando hubo sido ángel, Lucifer, estando aún en el cielo Dios Padre le vertía palabras de sabiduría de sus propios labios.
Así, perfectamente supo de la condena que llevaría sobre sus hombros pues la vida proviene de las palabras de los labios de Dios. De la salvación por el Hijo de Dios y supo de la gloria del Hijo al rescatar al hombre. Por ello es inequívoca e irrefutable su ruina.
Junto a Dios Padre comprendía la ley, los decretos, los designios, los mandamientos, y todo lo que hoy está escrito en la biblia. Con esa logística consigo y la lógica de la que aún conserva sabe exactamente lo que le devendría por la rebelión que ocasionó.
«Vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?»
Este pasaje nos ayuda a entender que la lógica del diablo es secuencial y es irrefutable, pero corrupta por ser carente de emoción pues el amor ya no mora en él. Menciona todo aquello para intentar seguir poseyendo a aquellos hombres. Incluso, la lógica del diablo puede llevarnos a comprender la revelación que entendía en el cielo. Y no está dado a los hombres tener algo con el diablo. Jesús nos revela que Él no tiene nada con él y siendo nuestro maestro debemos de entenderlo así.
En el pasaje del señor rico y Lázaro, nos induce a profundizar algo más: “Si Abraham está con Lázaro en los días después de la muerte, ¿dónde está Dios?” Esa respuesta está implícita en la fe, la fe de Abraham en que el Espíritu de Dios le da las respuestas para no acceder y caer. Reconoce el engaño y el enemigo calla y obedece.
El diablo de alguna forma llega a Dios por nosotros, los hombres. No de forma directa, sino indirectamente por nuestra actitud. Dios percibió que Adán había comido del fruto que le prohibió. Sintió miedo por estar desnudo y se escondió. Su actitud revela la presencia del pecado en el huerto del Edén. Y el fruto del que se le prohibió tiene una connotación simbólica. Pudo tratarse de un fruto como los otros y que la culpa revelaría su pecado; hasta un pecado de lascivia sexual de Eva y que animó a hacer a Adán. Lo cierto es que degeneró en la muerte como la barrera infranqueable para obtener el fruto del otro árbol, el de la vida.
Interrogó Dios a Adán; él le señala a Eva a quien Dios la puso como su esposa como quien le entregó el fruto. Y Eva finalmente señala a la serpiente como quien la engañó para caer. Ahora tienen la lógica y la secuencialidad del diablo y que ello los conducirá a la muerte.
Hoy muchos honran a Dios de los labios para afuera, pero su corazón está apartado realmente.
Juan lo dijo de esta forma refiriéndose a los fariseos y doctores de la ley: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos de Abraham aun de estas piedras.”
Y es así como el diablo llega a Dios, no es de forma directa. No puede. Noten que en el pasaje del señor que vestía de púrpura; aquel rico que es el diablo realmente llega a Dios —al Espíritu Santo— a través de Abraham. En nuestros días, llega a través de cada uno de nosotros dotados desde el principio del Espíritu de Dios o el Espíritu Santo. Elevamos la vista tras la culpa de nuestro pecado —la parte emocional–social intrínseco en el hombre— que conmueve nuestras entrañas y acudimos a Dios.
El diablo eleva su voz para que Abraham lo oiga claramente en el paraíso que se encuentra. Aunque, su lógica engañosa pareciera manifestar emociones; es solo la copia de lo que vio en Lázaro en la tierra. Es una lógica carente de amor. Apela al Espíritu Santo; su blasfemia contra ésta es el pecado del cual dijo Jesús no obtendría perdón.
La lógica del diablo es algo como: “Si es el caso que fue admitido Lázaro quien es hijo de los primeros hombres que pecaron, yo igualmente porque es similar”. O al menos —el diablo— tomará de rehén a Lázaro, que es como tiene secuestrado al mundo hoy, para continuar su reinado en la tierra pues faltaría uno de los justos de Dios en el cielo.
«“¡No hagan daño ni a la tierra ni al mar ni a los árboles, hasta que hayamos puesto un sello en la frente de los siervos de nuestro Dios!”. Y oí el número de los que fueron sellados: ciento cuarenta y cuatro mil de todas las tribus de Israel».
Siendo así, son necesario los 144 mil sellados o los justos de Israel. Israel simboliza a quienes, oyen la palabra de Dios y la ponen en práctica. Y si solo faltare Lázaro todavía Dios no iniciaría la tribulación.
No caigan en la lógica sin amor que propone el diablo. Si lo consigue irá a través de ti a Dios, indirectamente, pero ya en la presencia de Dios únicamente para acusarte. El diablo está al acecho como un león en búsqueda de su presa. Al menor desvarío te atará de manos y pies para impedirte volver a Dios.
Recuerdan el pasaje en que el diablo poseyó a uno de los asistentes a la sinagoga y que empezó a proferir insultos. Jesús le dijo: “¡enmudece! ¡Y sal de él! Entonces, el diablo dejó a aquel hombre sin hacerle daño.”
Ese demonio consideró que Jesús lo había atormentado antes de tiempo —conoce perfectamente que aún no es el tiempo—. Pero Jesús sabiendo de su corrupción y de su engaño de muerte echa a aquel demonio —con lo que prueba que está permitido sanar y hacer el bien en el día de reposo, en el sabat—.
Ahora, ¿pueden encontrar la similitud con este otro pasaje de la biblia?
«Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera.»
El diablo que se quejó del tiempo prematuro de su tormento al ser echado por Jesús ahora ha logrado ingresar en el banquete de las bodas del rey —el reino de los cielos simbolizado en el banquete— y que Dios lo reconoce porque su traje no es de su agrado o es carente de la gracia de Dios. El demonio no ha recuperado el habla pese a tener parte en el banquete que es el cielo.
Las palabras de los fariseos que reclaman a Jesús cuando le increpan “tienes 6 días para curar, no lo cures en el día de reposo, no lo hagas en el sabat”. Las palabras de los fariseos reflejan claramente la ley carente de emoción o carente del amor necesario para ser del agrado de Dios. Para el diablo todo es plano, la lógica de la cibernética; ceros y unos —el lenguaje binario— porque solo es blanco o es solo negro y no hay grises o infinidad de colores de un tamiz similar entre un color y el otro.
Aunque Dios dijo que el día séptimo sería apartado de los 6 restantes para adorarlo; Jesucristo pudo notar algo que aquellos hombres habían echado a un lado. Por lo cual, antepuso el amor y el bien para salvación de los hombres. Él se refirió así: “No ha sido dado el hombre al sábado, sino el sábado para el hombre”.
Los últimos que obtendrán la salvación son los maestros y doctores de la ley, los fariseos hipócritas que trabajaron en el calor del sol en el inicio de la jornada. Dios hace entrar primero a Lázaro y a los desechados de este mundo porque el más pequeño en la tierra es el más grande en el reino de los cielos.
Oremos. ¡Oh! Dios Padre te alabamos y te bendecimos por tanta dicha de tener a Jesús en cada uno de nuestros días. No sabríamos dirigirnos un solo día sin Él y por Él fuimos rescatados. Te pedimos que alejes al enemigo cada uno de nuestros días para que tengamos verdadera comunión entre hermanos. Solo Jesús, tu hijo único, pudo llevarnos a reconocernos unos con otros como hermanos y darte la gloria. Te ruego que nuestra alma sea verdadera para contigo como para con nuestros hermanos. Mantén en nosotros tu Santo Espíritu. Acepta nuestros días con sus errores y te entregaremos alabanzas solo a tu santo nombre. Tu gracia manifieste nuestro deseo de superación. Todo esto te lo pedimos en nombre de tu Hijo único Jesucristo. Amén.

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