RELATO DE AMOR DE JUNIO DEL 2026
LA SAGA DE LOS RELATOS DE AMOR QUE NOS CAMBIAN
SI POR SEGUIRME DEJAN ESTAS COSAS, RECIBIRÁN CIEN VECES MÁS
En el relate deja ver que Dios nos responde con recompensas materiales. Una promesa que se ve cumplida en la biblia en varios hombres. Sin embargo, esas vidas las hallaron al anteponer a Dios por sobre todo y todos.
#RelatosdeamordeDANA
Ahora el relato completo...
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SI POR SEGUIRME DEJAN ESTAS COSAS, RECIBIRÁN CIEN VECES MÁS
Muchas veces la vida pierde sentido porque vemos la maldad reinante. No hay coherencia en los hombres, a cada paso que se da, se retrocede después. Estamos inmersos todos. Cuando andamos rápido; se nos cae todo. También, al andar despacio parece que estamos estancados.
Quizás hemos podido notar que nunca estamos conformes. No tenemos algo bueno para decir de nosotros y tampoco de los demás. Nadie dice algo bueno incluso. Hemos perdido nuestra identidad. Hemos perdido fuerzas; ya nadie quiere hacer algo por alguien.
Caminamos una milla y no hay nadie para decirnos camina dos. No hay alguien con nosotros cerca que nos pida el saco para que nosotros permitamos que se lleve la camisa también.
Nos hemos visto apartados y pensamos que hemos perdido el camino. A nuestros parientes casi no los vemos. Trabajamos, nos estresamos, nos cansamos, descansamos, nos espabilamos y nos entretenemos. Nuestra rutina se ha vuelto tan monótona porque pensamos que muchos están ciegos y nosotros hemos abierto los ojos.
En ocasiones sentimos no necesitar de nadie. Entonces, cuando menos pensamos es que nos percatamos de la muerte. Algún día llegará y somos conscientes. Hemos hecho un camino, pero no sabemos quiénes lo recorrerán. Y si los que lo recorrerán nos identificarán.
Nos llega a la mente el relato bíblico de Salomón.
«¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo, con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta… ¿Hay algo de que se puede decir “He aquí esto es nuevo”? Ya fue en los siglos que nos han precedido. No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.»
Las canciones existieron antes, también las hay hoy y mañana las habrá igualmente. Transcurrimos en el ciclo de la vida, pero ésta llegará a apagarse. ¿Habrá algo que pueda hacernos levantar la cabeza en estos días?
Tenemos certeza de la muerte pero no de la vida. Tenemos a Dios pero tenemos caídas. Tenemos a nuestros parientes pero algunos ya no están cerca.
«Y todos los que, por seguirme, hayan dejado a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos o a sus hermanas, a su padre o a su madre, su casa o un terreno, recibirán cien veces más de lo que dejaron, y tendrán además vida eterna.»
Sabemos de la vida eterna y no podemos centrar nuestra existencia para el momento en que se dará. Nos metimos en un problema que nos sabemos cómo salir. Tenemos a Dios y nos ahogamos en aquel vaso de agua. Muchos caen en que ese momento sea ya. Nunca pudimos reparar en que ese momento es ahora, no es después.
Cuando sales de aquel problema viene otro. Luego de aquél, otro más; y así ¿infinitamente? Si ese es tu infinito estás yendo por el camino equivocado.
¿Solo hay la certeza de aquel infinito? Lo real es lo eterno.
La vida con Jesús es el momento imperecedero, es lo que no tiene fin.
Jesús quiso que tuvieras la certeza o la fe que esos difíciles momentos siempre se sobrepasarán. Cuando llegue el momento de la muerte simplemente no morirás porque esa fe tuya es la realidad imperecedera.
Nadie puede quitarte esa fe o esa certeza; porque Dios la puso en ti y en todos los hombres. El diablo engaña en lo más profundo de esas situaciones y vaivenes para que te niegues o para que te desvivas en no tenerlos.
La certeza de sobrepasar la emoción de envilecernos por aquellos momentos es el reino que habita en ti.
«De aquí en adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre.»
Conócete enteramente y no solo una parte. Somos enteramente de Dios porque todo lo que nos es cortado de nuestro cuerpo es para que no arrastre al cuerpo entero al infierno.
Quizás, no lo entendemos hoy. Quizás no lo comprendamos en esta vida. Pero la certeza de la vida con Jesús es claramente la verdad que devendrá.
«El reino de Dios no va a venir en forma visible. La gente
no dirá: “Está aquí” o “Está allí”. En realidad, Dios ya reina entre ustedes.»
«Cuando venga ese día, ustedes ya no me preguntarán nada. Les aseguro que, por ser mis discípulos, mi Padre les dará todo lo que pidan.»
Ten certeza incluso en los momentos más difíciles. Alégrate de tener aquellos momentos.
«¡Alégrense y estén contentos, porque en el cielo tienen una gran recompensa! ¡Así también fueron perseguidos los profetas que vivieron antes que ustedes!»
¿Podemos conseguir la paz en la tormenta? Recuerden, Jesús puso fin a la tormenta que arreciaba al ir en la barca junto a sus discípulos.
¿No o sí? Si es sí, eso debe echar raíz en tu corazón. Deja que crezca y riégalo a diario. Va a dar frutos.
«Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.»
Es correcto que hay algo más grande en Jesús. La ley prohíbe; es implacable y discierne al ser en partes. Ahora el Espíritu de Jesús os unifica y a ustedes con sus hermanos. Jesús es más que la ley. Se inmoló para que el peso de la ley recayera en Él y no en nosotros. Un Jesús vencido en la cruz se hizo pecado para morir por nosotros. Por lo mismo el Padre lo enalteció por sobre todo nombre.
Esa gloria está abierta hoy para ti, lo está siempre. No dudes, nunca dudes. Los momentos de ahora pasarán pero Jesús nunca y el mandamiento de amarnos unos a otros como Él nos amó prevalece.
Los que tenemos a Dios estamos en sus manos y el Padre es más grande que el Hijo. Jesús nos trajo a las manos del Padre y no hay nadie que pueda arrebatarnos de las manos de Dios todopoderoso.
Así como Jesús está en el Padre y el Padre está en Jesús; la certeza de estar en nuestros hermanos es la misma certeza de la unidad de Dios con el Hijo y con el Espíritu.
Ve a los que están en tu camino como quienes son el prójimo que hicieron algo como lo hace Jesús con compasión. Ten compasión como Jesús la tuvo contigo.
No te enaltezcas a ti. Acepta a Jesús como el dueño de la adoración y de la gloria. Jesús puede hacer blancas nuestras vestiduras. Revistámonos de su gracia y su virtud.
La vida es más que el alimento y el cuerpo más que la ropa. No te preocupes de qué te vestirás o qué comerás. Todo eso será añadido cuando veas que quien hace crecer los árboles y la vegetación es Dios. Todo el campo es lleno de frutos por la voluntad de Dios.
Jesús es el verdadero alimento. Jesús es el agua que nos hace nunca más tener sed.
Respira el espíritu divino de Dios.
El reino o los gobiernos hechos por los hombres en la actualidad no se imponen por sobre el reino de Dios. La iglesia prevalece y los gobiernos de los hombres no prevalecerán aquel día.
Si Job pudo resistir los perjuicios del diablo sobre Él. Si los profetas sufrieron persecución. Si los discípulos murieron defendiendo el testimonio de la resurrección. Todos cayeron a lo más hondo.
Por resistir, Job obtuvo más hijos, obtuvo más ganado, obtuvo más casas y más siervos para atender sus posesiones.
Los profetas con su muerte dejaron un mensaje de salvación. Y los discípulos con su muerte edificaron la iglesia de hoy.
Tenemos un objetivo como hombres, hechos hijos del Padre por Jesús, porque el Santo Espíritu de Dios nos llena ahora.
No tenemos nada en la tierra que lo que en el cielo nos espera.
Todo aquello perdido es lo que Dios nos devuelve en el reino de los cielos. Estaremos con Jesús cuando, a la diestra del Padre, nos muestre el trono de la santidad del Padre.
Tenemos certezas más que dudas, tenemos el alimento y no más hambre.
Jesús revirtió el poder del demonio en este mundo para que se nos santificase como Él fue santificado.
Oremos. Jesús, Señor y Dios nuestro por qué nos entristecimos cuando te fuiste de nuestro lado cuando venciste el infierno en la tumba. Fue porque al marcharte el Espíritu de Dios nos sería enviado, ¿cierto? Queremos tenerte de regreso, no te tardes que nuestro corazón implora. Nos desesperamos sin ti. Te tenemos siempre a través del Espíritu Santo, pero queremos verte; es nuestro clamor. Deseamos la respuesta a nuestra fe. Queremos que las personas lleguen a ser más como Tú. Nosotros nos sentimos como ellos porque la felicidad no es la misma sin todos como Tú con Dios, unidos. Sabemos que lo conseguirás por Dios Padre que es todopoderoso. Todo te lo pedimos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.



