sábado, 14 de febrero de 2026

EL PADRE CELESTIAL SABE QUE NECESITAN DE ESTAS COSAS

RELATO DE AMOR DE FEBRERO DEL 2026

LA SAGA DE LOS RELATOS DE AMOR QUE NOS CAMBIAN

En el relato de febrero del 2026 hallaremos consuelo al percibir que de alguna forma poníamos atención a nuestra necesidad de alimento y ropa. Encontramos mayor sentido en colocar la vista en el reino de Dios.

Tenemos el talento para desarrollarnos cada uno de nosotros en gran medida y para que no nos falte nada. Es Jesús quien nos alimenta en mayor medida a lo que teníamos pensado.

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EL PADRE CELESTIAL SABE QUE NECESITAN DE ESTAS COSAS
A veces no comprendemos por qué oramos o por qué debemos hacerlo porque pareciera no tener sentido ya que Dios no siempre hará lo que le pidamos. Algunas personas oran y no saben que lo hacen. En la cabeza del ser humano pasan 8,000 pensamientos por día, si hay un pensamiento que se repite una y otra vez es la acción de meditar. El hecho que se repita un pensamiento dominante ya deja de ser un simple pensamiento.

Y si un pensamiento repetitivamente ingresa a nosotros y da vueltas muchas veces significa que hay algo que no podemos resolver. Necesitamos repasarlo para comprender qué hacer o cómo resolverlo. Y si quizás este pensamiento que meditamos y somos capaces de vernos haciéndolo; significaría incluso estar reflexionando porque nos veríamos de buena forma en hacer lo mejor.

Pues bien, muchos apartan algún momento para meditar y lo hacen disciplinadamente; en cambio otros lo hacen casi sin reparar en estar haciéndolo. Este proceso continuo para tomar una decisión es reflexionar y se asemeja a la oración. Si fuéramos capaces de ver en que lo meditado ya se lo hemos acercado a Dios. La sabiduría de Dios hace de que se resuelvan de mejor forma cada cosa.

No queremos empujarte a orar o a creer en Dios indicándote que se resolverá así. La verdad es que realmente lo que pasa en nuestros pensamientos está siendo atendido en menor o mayor medida por Dios.

«En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios mismo era la Palabra. La Palabra estaba en el principio con Dios. Por ella fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.»

Y verás que para tener un pensamiento son necesarias las palabras, no me imagino que alguien tenga un pensamiento y no haya ninguna palabra consigo en él. Hoy en día vemos que una computadora está hecha de comandos bajo un lenguaje de programación. El lenguaje de Dios es la palabra y la palabra es Jesús mismo. Es el lenguaje eterno de Dios con nosotros.

En el texto bíblico de arriba menciona que la palabra conlleva a la acción y está para ser acción. Desde el principio fue así y esa palabra era con Dios. Quizás podamos notar a Jesús como la palabra encarnada cuando luego menciona: “Por ella fueron hechas todas las cosas. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad”.

La vida es acción no es meditación, ni reflexión, ni decisión. En el proceso intervienen éstas, pero la vida no está para solo pensarla, meditarla, reflexionarla; realmente está hecha para ser acción pues Dios por la palabra creó todas las cosas.

La vida debe de experimentarse y está dada para poner en práctica todo lo que pensamos. Si somos cautos llegaremos a la conclusión que cada cosa que hacemos nos acercará inequívocamente a la acción de acercarnos a la luz. Incluso de aquellas que nos arrepintamos y no debamos de seguir haciéndolas.

Dios menciona a aquel sirviente temeroso. A aquél le entregó un talento para que haga negocios y que cuando vuelva lo haya hecho producir sin siquiera darle la tarea explícita. Fue implícita. Pero su temor fue que al hacer negocios lo terminase perdiendo. Aquél fue merecedor del infierno porque entendía claramente su llamado y su servicio, pero prefirió permanecer impávido a lo que hicieron los otros sirvientes como él porque aquellos si hicieron producir el talento de su Señor. La acción de hacer negocios es acercarse al cielo. Por lo contrario, dejar de hacerlo te acerca al infierno.

Y muchas veces al hacer negocios perderemos ese talento que es el dinero que se nos entregó, pero reparamos que nos hemos desenvuelto conforme a la voluntad de Dios y eso hará que consigamos recuperarlo y hacerlo crecer.

«Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero.»

Beban y coman sin dinero nos dice el profeta Isaías. Luego Jesús nos dirá que Él es el alimento eterno, el pan de vida y a la mujer samaritana le dijo: “Si tu bebieres del agua que yo te daría no tendrías sed nunca más”.

Si nos negamos a sentir, hacer, experimentar porque sucedió algo que no estaba dentro de lo que pensábamos es necesario continuar. No es que queramos que algo así te vuelva a suceder; solo que es necesario que sucedan.

Es pecado no hacer algo porque tenemos miedo de equivocarnos.
La equivocación dará lugar a un pensamiento más grande y la vida es la experimentación continua de acciones para que conlleven a conseguir el objetivo. Cuando llegue de regreso el Señor es necesario devolverle su talento de regreso y nos quedemos con el propio que conseguimos a través de haber hecho negocios. 

De niños pequeños hacíamos primero y luego reflexionábamos sobre lo hecho… pero reflexionábamos gracias a nuestros padres. Jesús mencionó que nadie que no sea como un niño entrará en el reino de los cielos. Y verán que todos fuimos niños. Confiábamos en que papá o mamá resolvieren nuestra conducta. Aunque crecemos debemos seguir confiando como niños porque siempre se tiene al Padre con nosotros.

Es así, es exactamente lo que nos está diciendo “sean como niños para entrar en su reino”. Es como si nos dijera: Anda haz y no dejes de hacer que yo, tu Padre, velaré que no te vayas a hacer daño. Y sabemos bien de que de niños nos pasaba de todo, desde heridas grandes, a golpes, rasguños, regaños, insultos… eran nuestros padres los que se hacían cargo para que las heridas que nos hacíamos sean físicas o espirituales nos sean curadas. Ellos nos sanaban.

Se como un niño y confía en Dios, haz su voluntad y su voluntad es hacer, experimentar, vivir, haz negocios con el talento que tienes y no tengas miedo de perderlo. En realidad, no lo perderás a menos que dejes que el diablo te engañe. Acaso aquel hijo que despilfarró la herencia de su padre, al regresar sano, el papá hizo una fiesta y le devolvió todo lo que había perdido. Y verás que a aquel hijo le pasó de todo, como a un niño. 

Y vean que obtuvo más que su hermano mayor que actuó como aquel que teniendo el talento en dinero consigo, no lo gastó.

«Así que no se preocupen, preguntándose: “¿Qué vamos a comer?” o “¿Qué vamos a beber?” o “¿Con qué vamos a vestirnos?” Todas estas cosas son las que preocupan a los paganos, pero ustedes tienen un Padre celestial que ya sabe que las necesitan. Por lo tanto, pongan toda su atención en el reino de los cielos y en hacer lo que es justo ante Dios, y recibirán también todas estas cosas.»

Vean el contexto de estas palabras de Jesús y notarán que no se refiere a que no le pidas, o a que no le supliques porque ya conoce lo que pedirás y suplicarás. Se refiere a que ya conoce de qué tienes necesidad del alimento y del vestido. Eso es lo que no quiere que le pidas. Quiere que tus intenciones vayan hacia obtener destreza al estar utilizando tu talento haciendo negocios con el.

Si tienes que suplicar y clamar hazlo. El contexto es claro, indica que no te preocupes a lo que tienen necesidad tus sentidos o tus fuerzas corporales. No tengas miedo a que estas fuerzas se te agoten y sin duda se te agotarán; pero quiere que vayas más arriba porque por Él se te devolverán las fuerzas para continuar. Él realmente oye cada pensamiento, cada cosa que meditas y reflexionas porque ese lenguaje que te lo dio Él mismo al crearte.

Tienes el lenguaje que es su palabra contigo y te acompañará todos los días de tu vida.
«Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.»

Es como si te indicase: “Si te hice a semejanza de mí; sé perfectamente de tus necesidades corpóreas; ve y haz discípulos que esto es realmente lo que te acerca a Mí”.

Quiere que vayas todos los días poniendo tu espíritu en dirección a estas cosas. Aún más, que reflexiones incesantemente por esos problemas para alzar la mirada a Él. Dios es el alimento eterno y sacia tu sed hasta que nunca sientas más de esa necesidad.  

Verán, Dios puso a Adán y su esposa Eva en la tierra en el principio; pero aún no cultivaban la tierra para obtener el alimento. Había una humedad que salía del subsuelo para que la vegetación les otorgase el alimento cada día. Pero Dios los llevó al huerto del Edén con el propósito de que la cultiven y cuiden. El fin último de su labor les otorgaba como herencia la tierra.

Ahora si vemos a Jesús cuando les enseña a orar cuando sus discípulos le imploraron. Jesús indica en su oración “El pan nuestro de cada día danos hoy”, y está frase está al centro dentro de todas. El pan nuestro, declara que ya es posesión nuestra y eso te lleva a la acción ¿Por qué ha de ser distinto? Estamos en la tierra y la labramos, ¿por qué no has de tomar el fruto de tu esfuerzo? Sean mansos y humildes que tendremos la tierra por heredad.

Cultivas la tierra al colocar tu esfuerzo en utilizar tu talento que te entregó, es lo que Adán y Eva hicieron desde el principio en el huerto del Edén y el alimento es del hombre. Solo basta que tengamos claro en pedírselo. Es todo. No tiene sentido que te preocupes de estas necesidades, de qué comerás o de qué te vestirás. Pues no es más la vida que el alimento y no es más el cuerpo que la ropa.

Qué somos, cuerpo y el cuerpo es visible y sensorialmente es prácticamente todo de un hombre y ese cuerpo tiene vida para percibirlo completo. Estás completo y estarás siempre completo mientras tengas vida, no sirve de nada que te andes preocupando.

Y si te preocupases más podrás añadir a tu estatura un codo, ¿acaso lo conseguirás? ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?

En términos de Dios creador de todo lo que hay y que por Jesús fue hecho, para Él y por Él se comprende que el lenguaje con que fuimos hechos es el mismo que utiliza el Padre y el Hijo. Dios son tres personas y el Espíritu Santo fue quien nos revela a ellos dos a los hombres.

No hay algo de Dios que podamos entender si antes el Padre nos lo revele y verán que luego de la resurrección de Jesús nos fue dado el Espíritu Santo consolador y paráclito a los hombres. Su Santo Espíritu llegó a los discípulos y ellos nos lo transmiten de generación en generación.

Si pensamos que hoy nuestra realidad es tal y como la percibimos sensorialmente es necesario que entiendan que la verdad no es esa. La verdad es la que la percibimos espiritualmente. Con lo que la realidad de nuestros sentidos está subyugada a la voluntad de Dios realmente.

Si creemos que Dios nos da su Santo Espíritu entendemos que son muchas realidades en cada discípulo. Cada hombre guarda una verdad, una realidad y una dimensión diferente.

Esto se entiende como las infinitas dimensiones o versiones que alberga la humanidad ya que los descendientes de Abraham son incontables como las estrellas del cielo. Una nación santa, un linaje escogido, real sacerdocio que tenemos en Jesús y para Jesús nuestro salvador.

Cada hombre con la capacidad de revelar a Dios por medio de su espíritu. Y esta verdad ser única en las tres personas de Dios.  Es en el fin de los tiempos cuando la palabra de Dios llegue a todo el mundo que tendremos que revelar la naturaleza que nos dio Jesús. Hermanos en Cristo, descendientes de David por Él; hijos de Abraham por la heredad de su reino en nosotros.

Cómo entendemos el comienzo, que es el Génesis, la creación.
«En el principio Dios creó los cielos y la tierra. La tierra no tenía forma y estaba vacía, las tinieblas cubrían el abismo y el Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.»

Dios creó todo con la palabra: «En el primer día de la creación, Dios dijo: “¡Que haya luz!”». Cerciorémonos, estrictamente cronológico debió empezar con “¡Que haya luz!”

Pero entendamos tal y como aparece en la biblia: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra…” Es como se prefiere empezar.

Es una forma que debo representar la creación para indicar, hermanos, la forma en que las escrituras nos revelan la verdad. Secuencialmente es mejor tal y como nos la entrega el génesis. No, no como si fuera un acto o una representación. 

Pues bien, para deciros que ya en el inicio se apreciaba las tinieblas y el abismo.

Si tomamos referencia a la sublevación de Lucifer y sus ángeles en el cielo, encontramos que Lucifer se opuso a la luz encarnada en el hijo de Dios. Adujo que quizás Dios solo sea uno como ellos solo con mayor poder; un ángel tan simplemente. Andaba indagando en los misterios de la creación, cosa no permitida por el Creador.

Y si andaba reparando en sus misterios y siendo ahora el diablo pudo reparar en notar las tinieblas y que se relata el comienzo del génesis. Incluso del abismo que cubrían estas tinieblas. Pero el Espíritu de Dios reparó en este hecho pues indica “El Espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas.”

El diablo estuvo en esta representación pues hubo de utilizar todo eso para que no se le percibiera la intención de derrocar a Dios.

Como las infinitas dimensiones, versiones o realidades que hay bajo la perspectiva de cada ser; dentro de un único lenguaje con que fue hecho todo. Se reparó en este hecho porque nada escapa a los ojos de Dios. Y en su inmenso poder y sabiduría todo allí es necesario para restaurar la versión primigenia de su creación. 

«Dios vio todo lo que había hecho; y era bueno en gran manera.»
Cuando inicia con Dios diciendo “¡Que haya luz!” es la versión primigenia y se puede decir que la luz fue hecha para separarla de las tinieblas. Pero aquellas tinieblas sin mayor relevancia o sin mayor sentido. Pero para el diablo, por lo que haría, sí. Por lo que vendría después pues representa la nueva naturaleza de él, la oscuridad para obrar en maldad. En el evangelio de Juan se declara luego que al comienzo declarara: “En el principio ya existía la Palabra…”

«Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.»

Lo que vivimos hoy por el engaño del diablo no es la versión primigenia de la voluntad de Dios, es la falsificación que hizo el diablo para derrocar a Dios y en condena para el hombre. Pero el hombre es la máxima creación del Padre y por el que se sintió realmente complaciente.

Considerando que Dios envía su hijo por amor al mundo no para condenarlo, sino para salvarlo. Entendamos que su lenguaje esencialmente es su amor a nosotros.

Por cuanto los evangelios son las noticias de salir vencedores en esta guerra. Leemos que Juan inicia tal y como es restaurado el génesis. La voluntad original o primigenia de su amor: “En el principio ya existía la Palabra…” y continúa “y Dios mismo era la Palabra…”

Así que, si ya hemos vivido dos mil años desde el tiempo de la venida de Jesús; es claro notar los tiempos de ahora. Son tiempos del desenlace y de su segunda venida en favor de nosotros que somos su iglesia.

«En verdad os digo que hay algunos de los que están aquí que no probarán la muerte hasta que vean al Hijo del Hombre venir en su reino.»
Somos la generación del llamado a la conversión como lo fueron los discípulos que vivieron con Jesús cuando habitaba entre nosotros. Y de la restauración del reino de Dios o del legítimo pacto que hay entre el Dios del cielo para con sus hijos a través de Jesús. 

Son los tiempos finales y no esperen que el día funesto para los habitantes de este mundo los atrape. Seamos de la vigilia permanente y del espíritu conforme a su voluntad. 

Si hoy un hombre de alguna forma vuelve al tiempo de Jesús y otro de algún otro lugar lo hace también; al no tener ninguno conocimiento uno del otro. Las dos versiones que nos darían sería disímil en percepción sensorial o corpórea entre ambas. Pero las dos versiones indicarían la verdad que es única; iguales en la dimensión espiritual o en la versión conforme a Dios. Esta última porque asume el sentido original o primigenio de Dios tal y como quiso que fuese creado. Y todo eso, si somos capaces de discernir la verdad.

Oremos: Dios Padre eterno queremos obtener por heredad tu reino, ayúdanos a caminar conforme a tu voluntad. Sabemos lo que somos y de lo que merecemos. Es inmerecida tu gracia y tu misericordia. Apiádate de nosotros porque queremos ser firmes y no podemos. Que tu Santo Espíritu nos consuele y nos guie a conducirnos por tus sendas. Te pedimos todo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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